El Blues de La Alameda

Los 60, tan llenos de lírica y leyenda popularizaron la música moderna -música que nació en los 50 y que es lo que fundamentalmente se sigue comercializando hoy-.
A finales de aquella década se estaba gestando una tendencia cultural y político que desembocaría posteriormente en la Transición, la movida y el flamenco-fusión como otra variante Pop. El germen de este movimiento social estaba en Sevilla y no en Barcelona -que también- como parece que nos quieren vender últimamente, en plena decadencia. El Psoe que modernizó España, la hizo entrar en Europa e, inmediatamente después, hirió de muerte su democracia y su sistema de justicia nació allí.
Como todo en su origen las buenas intenciones, el atrevimiento y la frescura eran las señas dominantes. Como casi todas las manifestaciones revolucionarias acabaría corrompiéndose, a pesar de algún que otro destello posterior.

Smash, de la mano de Gualberto García, Julio Matito, Antonio Rodríguez y, posteriormente, la voz del danés Henrik Michael, fue el primer grupo que mezcló el flamenco con el blues y el rock. Con Smash colaboraron, de Smash bebieron entre otros Jesús de la Rosa (Triana) Manuel Molina (lole y Manuel), Kiko Veneno, Raimundo Amador y, por supuesto, Camarón.

Ámonos tío, ámonos Manuel pa’ la Alameda
Julio se lo vamos a dedicar a los gitanos de España
Y a los gitanos de to er mundo hijo.

«In the Alameda, I really don’t mind, baby I really don’t mind
if a bird flies from a tree to another tree
’cause bird flew free just like is got to be»

Mi Mariquilla fue a la fuente y en la fuente se quedó
Mariquilla sí, Mariquilla no,
Mariquilla mía de mi corazón

Mi Mariquilla fue a la fuente y con el novio se casó
Mariquilla sí, Mariquilla no,
Mariquilla mía de mi corazón
Ay, ay ay
Mariquilla sí, Mariquilla no

No se trata de hacer flamenco pop ni blues aflamencado, sino de corromperse por derecho. Sólo puede uno corromperse por el palo de la belleza. Imagínate a Bob Dylan en un cuarto, con una botella de Tío Pepe, Diego del Gastor a la guitarra y la Fernanda y la Bernarda de Utrera haciendo compás. Y dile a Bob Dylan que cante sus canciones. ¿Qué le entraría a Bob Dylan por ese cuerpecito? Pues lo mismo que a Manuel Molina cuando empieza a cantar por bulerías con sonido eléctrico:

Aunque digan lo contrario

yo sé bien que esto es la guerra,

puñalaítas de muerte

me darían si pudieran

Cosmogonía de la estética de lo borde

Sábado, 19 de Abril de 2008 12:45

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