She don't lie

Una de las cosas que más deben llamar la atención al curioso visitante del país de las maravillas de Rodríguez es el despliegue de medios utilizado cuando de lo que se trata es de analizar los males del mundo y sus monarquías. Lo último: que si Berlusconi ha entrado cual Mussolini redivivo -los italianos, como los españoles, deben de vivir en un mundo para-lelos- marchando sobre roma, lo de Bush, o la ’crisis económica mundial’, o el petróleo de sobra lo conoce, estimada admiradora, así que eso que nos ahorramos.
En este país de mierda nada parece importar más allá del ruido de sables en las derechas y de lo bien que luce Rodríguez rodeado de ministras de cuota. Rodríguez, que casi da miedo ya. No voy a ser tan iluso de gritar por enésima vez que el haber abdicado del principio de responsabilidad y la rendición de la justicia nos ha condenado a la sumisión a los poderes políticos, allá nosotros.
Pero hay cosas que, por su cercanía y el sigilo con el que se propagan acaban debilitando la coraza con la que uno se viste al abandonar el arrullo de las sábanas.
Leer en ¡L.A. Times! -vía el infierno- la descripción (bastante acertada) de una de las consecuencias más inicuas de la total ausencia de rumbo de la sociedad en que vivimos: «es una generación malgastada. Han sufrido poco, madurado poco y son unos maleducados»; pensar en tantos, tantas noches, tantas risas en el fondo crueles por disculpar o apoyar pero nunca educar; y sentir que, en el caso de que alguien que no tenga el problema irreversiblemente encima le importe un carajo, si se intenta solucionar será sometiendo al individuo. Osea, que no habrá solución.
Justamente porque la juventud tiene dinero como nunca, y es insensata como siempre, preservarla de excesos con la ebriedad no se logrará con infundios, atropellos y omisiones
Antonio Escohotado
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Autor: Gerardo
Fecha: 16/04/2008 09:49.




