
Chihiro me enviaba esta mañana este correo, uno afortunadamente lleva un tiempo alejado del mundo y sus monarquías:
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivasdefender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticosdefender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academiasdefender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegresdefender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risadefender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegríaMario Benedetti
Y hoy me encuentro con esto.
Es la impotencia de sentir de que se apropian de lo que es de todos.
Que hacen suyos los valores universales que no pertenecen a nadie y que son al mismo tiempo de cada uno de nosotros.
Es sentir que contaminan todo eso con sus manos sucias y vendidas...
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Autor: Gerardo
Fecha: 12/02/2008 10:06.




