PROPÓSITO DE ENMIENDA
Ayer pasé la noche con un amigo y 2 botellas de vino. Los cuatro discutimos sobre el amor, el instinto y el rock. Entre un montón de ideas absurdas y soluciones ilógicas, llegamos a una conclusión inteligente: a nuestros veintitantos tacos ya no tenemos edad para continuar así, e hicimos propósito de enmienda.
No podemos salir a pisar los charcos los días de lluvia y merendar combinaciones imposibles como pan con uvas o galletas con foie gras. Quizás ha llegado el momento de alargar mi falda y acortar mi escote para que me tomen en serio, cerrar el paso a la honestidad, disfrazar mi expresión con kilos de maquillaje o perder el tiempo quejándome de lo poco que cobro y lo mucho que gasto. Mañana mismo cambiaré mis conversaciones con la gente que más me aporta por sesiones de psicoanálisis y, por supuesto, se acabó lo de bailar cuando estoy sola en casa. Seguiré diciendo lo que pienso, pero dejaré de decir lo que siento y de emocionarme ante las muestras de cariño. Evitaré pensar que un día sin risas es un día perdido y empezaré a dejarme sentimientos en la reserva, se acabó el darlo todo. Seguiré a la masa y me dejaré llevar por la corriente sin cuestionarme nada, sin separarme del redil, supongo que así me sentiré más segura y querida por nuestra sociedad que tantos miedos y complejos nos inculca.
Sé que me arriesgo a perder mi libertad y a adoptar la mirada del león enjaulado, pero es lo que se espera de todos nosotros, ¿no? Al fin y al cabo uno es víctima de sus limitaciones y yo soy demasiado inconsciente, o consciente, de lo que significa estar vivo.
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Autor: Armando
Sólo que no es tiempo, nunca puede ser tiempo de cerrar el paso a la honestidad.
Fecha: 11/02/2008 23:50.
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Autor: Gerardo
Fecha: 12/02/2008 10:13.




