
Me alejo inevitablemente del mundo y sus monarquías.
Ni la enésima vejación a la democracia -pero sobre todo a su inteligencia, amiga- del socialismo dirigente.
Ni siquiera el que Rodríguez y Pedro J hayan dedicado quince páginas y dos días a darme la razón consigue imprimir la justa dosis de cabreo que ofenda mi gesto.
¡Si ni tan sólo un oasis de alta política en el desierto patrio me hace correr al portátil con el estéril anhelo de arrojar cierta luz sobre las tinieblas que la envuelven, admiradora!
No sé si la culpa será de esas lecturas nocivas -que deberían estar prohibidas por el desasosiego que generan- pero los días transcurren cautos, ahora sólo intento poner los pies en esta nueva tierra. Que se antoja tan hostil como las anteriores.
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Gerardo
Fecha: 17/01/2008 08:26.
![]()
Autor: Luis Amezaga
Fecha: 17/01/2008 12:54.




