
Mientras esperamos a las musas (h)ojeamos la prensa dominical, inútil inspiración, al cabo entendemos por qué Vargas Llosa no gana el 'Nobel', ese premio Planeta 'Global'
A su juicio, las metas estratégicas de la intervención se han alcanzado. Irak no se ha desintegrado y su unidad territorial y política parece ahora más firme que antaño pues el descentralizado sistema en marcha cuenta incluso con el apoyo de los kurdos, cuya vocación independentista ha mermado de manera radical. En vez de una dictadura, el país es una democracia en la que, en todas las elecciones celebradas, la participación popular ha sido enorme, por encima de la que caracteriza a las sociedades abiertas de Occidente, de modo que su gobierno tiene una indiscutible legitimidad jurídica y política. Y se ha dado una Constitución que garantiza una independencia institucional y libertades públicas que ni Irak, ni ninguno de sus vecinos, ha conocido en su historia. No ha estallado la guerra civil e Irán no ha ocupado Irak ni tutela su vida política. El país ha dejado de ser un peligro para la paz mundial y, aunque muy lentamente, va convirtiéndose en la primera sociedad árabe con elecciones libres, libertad de prensa, partidos políticos diversos y derechos civiles reconocidos[..]
Mi impresión es que, aunque pueda parecer demasiado optimista y aunque no subraye lo suficiente, entre sus consideraciones, las secuelas trágicas que sin duda tendrá para la reconstrucción de Irak y la normalización de su vida social la atroz hemorragia de vidas humanas y bienes causada por el terror, así como la emigración al extranjero de sus mejores cuadros, ejecutivos y profesionales, las perspectivas que el analista británico señala para el porvenir de Irak son probablemente exactas, aunque los plazos sean acaso más prolongados de lo que él cree. Sólo el odio tan extendido hacia los Estados Unidos explica ese consenso, entre los comentaristas y políticos occidentales y tercermundistas, de que, al igual que en Vietnam, las tropas norteamericanas terminarán partiendo a la carrera, expulsadas de Irak por los "resistentes" y la repulsa de la opinión pública internacional.
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Autor: Luis Amezaga
En Irak se ha perdido la batalla de la opinión pública occidental, desde el principio. Los huidizos europeos de rentabilidad a corto hicieron todo lo posible para que fracasara. Cuando hubo elecciones fueron casi el 65% de los irakíes a votar, en un gesto de que la democracia sí está hecha para todos los paladares, pero son muchos los que pierden en una situación así. Por ejemplo, los vecinos que verían cómo en pocos años los ciudadanos de Irak crecerían su nivel de vida de forma exponencial respecto a la zona. Eso llevaría a muchos ciudadanos a preguntarse qué coño hacemos sin seguir ese camino.
Fecha: 04/11/2007 17:56.




