
Pero, naturalmente, tú y yo sabemos que la desesperada búsqueda del autor intelectual es hija, finalmente, de la estupefacción y del orgullo. Tumefacto y en una esquina del ring todavía, cuando ya hace mucho tiempo que la campana ha sonado, el Partido Popular se niega a admitir que los errores del presidente Aznar y del candidato Rajoy en la gestión de la crisis, y la hábil e inmoral instrumentalización política que hizo la izquierda de los errores y del crimen sancionaron una suerte electoral que quizá ya estaba enunciada. Antes que en esas evidencias empíricas, el Partido Popular prefiere pensar en fantasmas. Cuanto más terribles, poderosos y sofisticados, mejor. Así no sólo lucirá más noble la talla del cadáver; sino que, metidos ya de lleno en la vida ultraterrena, esperan que con la identificación del autor intelectual la resurrección advenga. A ras de tierra, sin embargo, la Justicia en prosa sólo ha encontrado un mísero hedor de sangre, suciedad y delirio. Claramente insuficiente para devolver la vida a nada.
Arcadi en su carta a Pedro J., hoy




