PACIENCIA, SEÑOR, PACIENCIA

Esta mañana, al salir de pasillos atestados por las miríadas de resignados durmientes; al despertar de la pesadilla llena de alientos matutinos, humores corporales y malas caras paseo la vista por el quiosco, buscando acaso la esperada indignación con ’Madrit’.
Nada de eso, me encuentro con los putos perdonavidas de siempre jodiéndome un poco la existencia con su puta cortina de humo para seguir viviendo del cuento.
Y mi paciencia, que no ha sido nunca democrática, hace tiempo que se agotó.
PS: Y toda esta prensa, gregaria del poder, con la boca llena viandas y el aliento ahíto de subvenciones, fabrica un mundo a medida de los virreyes para desacreditar a las voces discordantes y mantener su estatus como ’La Casta’ .
Pues no me dan lástima: ’pa tí haces, hijo mío’
PPS: Maragall, como metáfora.




