Antonio el del Río me enviaba -hace ya algunas semanas, y le pido disculpas por el retraso- algunas instantáneas del origen de nuestra locura: el Río , con la única condición de que les diéramos publicidad desde este rincón para solaz y recato de las gentes de todo el mundo. Es probable que este fin de semana nos veamos en las fiestas del pueblo y, la verdad, prefiero no tener que ponerme colorado.
Esta foto está tomada -Antonio Ayúdanos- en 'Las Tabernillas' de camino al Nacimiento del, ya saben, auténtico Guadalquivir. Si no me creen comparen, comparen.
Por momentos parece que se relajara y tuviera intención de tomarse un respiro
Para inundarnos con detalles de una belleza conmovedora
Hay días en que se muestra comprensivo y nos abre su alma
Para volver a sorprendernos al vernos tan confiados
Cuando el tiempo acompaña, el día es claro y la sequía nos ha tratado con indulgencia la vida explota con él
Y sus frutos son abundantes
A veces, casi divinos
Al fin, el pueblo que desciende deslizándose, casi languideciendo desde lo que fue el bastión defensivo alrededor del cual se desarrolló hace V siglos -hoy su lugar lo ocupa Dios y sus representantes- hasta bañarse en la orilla del río.
PS: mañana otra vez los toros...
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Autor: Anónimo
Fecha: 11/10/2007 18:39.
Autor: Abraham
Fecha: 12/02/2008 20:17.




