ÚLTIMOS DÍAS
Salgo del letargo -ya ven, se pierden hasta las buenas costumbres dominicales, prometo resarcimiento-, no sólo para prevenirles, estimadas admiradoras, de la simpar política de intoxicación que lidera Rodríguez; ni para advertirles de que no permitan que la esquizofrenia se convierta en una opción vital: ya son muchos –este “los y las maestros” me ha llegado al alma-, demasiados; si no para recomendarles un paseo reflexivo por los 92 minutos de Last Days: la excusa son los últimos días de Kurt Kobain, el argumento es la introspección de un ser humano mirando los abismos de su alma, la firma es de Van Sant.
La primera canción, a los 45 minutos: una guitarra desgarrada en un interminable lamento romántico y una percusión aparentemente caótica filmadas en un primer plano… del exterior de la casa donde se suicidó.
Van Sant, afortunadamente no es Moore, por eso a la hora de decidir si el dinero es para el inmenso megalómano que ha conseguido meter Bowling for Columbine en el libro de texto de EdC o para la mirada serena y reflexiva del responsable de Elephant, piensen en su salud mental y en la de sus hijos.




