DEMOCRACIA: EN PROSA Y VERSO
Hay signos inequívocos de que estamos muy muy lejos de ser una democracia, no ya ideal, si no democrática.
Los prosaicos son en gran medida sangrantes: salida del asesino de Sandra Palo, Farruquito, los Albertos... la corrupción y prevaricación sin límite ni consecuencias de la clase política -no hablo sólo de ladrillos, que por supuesto-, y esos mil que tienen en la cabeza.
Pero los líricos, ¡ah, los líricos! ¡Qué envidia!
Los casos francés y alemán: ejemplares. El mundo sajón... la poética.
A cuenta de la impresión recibida de la House of the Parliament, por favor véanlo completo.




