
A pocas de ustedes, estimadas admiradoras, se les escapa qué día es hoy. Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Hergé. No se preocupen, les ahorro las notas biográficas que, a poco que estén en el mundo, ya estarán saturadas de ellas. Yo sólo les diré un par de cosas: era Belga, era católico, nació en 1907 y desde 1925 trabajó en Le XXéme Siècle en cuyo suplemento infantil nació Tintin por orden del Abate Wallez, un cura pro-fascista.
Mi primer Tintin me lo regaló mi tío Miguel hace casi veinte años -¡madre como pasa el tiempo!-. Me acuerdo perfectamente, fue Vuelo 714 para Sydney
ese fue el día en que conocí a Milú, a los mil millones de mil rayos del Capitán Haddock, al bueno de Pst -no podía saber que durante unas páginas había sido malo-, a Rastapopoulos, los despistes del profesor Tornasol... y todo fue incluso antes que a Mortadelo!
Recuerdo como me decía que había sido uno de sus más preciados tesoros, cómo se le iluminaba la mirada cuando me señalaba una viñeta y exclamaba ¡Fíjate en los detalles, están cuidados al máximo!
Después, cada vez que se acercaban unos días de vacaciones, esperaba ilusionado cual sería el próximo cómic que me traerían y soñaba cuáles serían las aventuras que nos esperarían en 'La Isla Negra'; quién sería aquel extraño Indio con la 'Oreja Rota'; qué tendría de extraordinario el 'Asunto Tornasol'; cual era aquel exótico 'País del Oro Negro' o qué nuevos vehículos extravagantes y pueblos insólitos descubriría. No fue tarea fácil reunirlos todos -que te lo digan a tí ¿eh, tito?-, mis tíos sólo venían al pueblo dos o tres veces al año, pero aquello no hacía si no agrandar la leyenda.
Con los años he conocido algo mejor al personaje y al autor y he apreciado la grandiosidad y profundidad intelectual de una obra indisociable de una vida -con sus altibajos emocionales y creativos-, de un hombre y de un siglo que marcó y marcará profundamente a varias generaciones de europeos. El más reciente de los álbumes tiene 30 años y pueden apostar a que hoy son tan actuales como el primer día.
Acabaré con una pequeña pero significativa anécdota. El otro día fui a la biblioteca -en Barcelona, lo digo porque da sentido a la historia- para sacar algunos de los primeros álbumes y revisarlos de nuevo, la bibliotecaria -apuesto a que tiene carrera- es una chica que intenta ser simpática y de vez en cuando te sugiere tal o cual película, cómic o CD -para eso ha estudiado- el caso es que cuando vio los cómics no lo pudo evitar y después de la leve mueca de rigor no pudo evitar decirme que ella era más de Astérix -esa aldea irreductible de galos puros que resisten al invasor imperialista Romano-, yo -que cuando veo colillas digo '¡Aquí han fumao!'- no pude evitar un comentario socarrón. Ahí estába la chispa: 'Es que Tintin es...¡fascista!' Claro. No les voy a facilitar la tarea. Depende de ustedes seguir en la ignorancia supina del borrego en la majada o abrir los ojos a un mundo fascinante, cosmopolita, moderno, lleno de valores como la amistad, la defensa de los débiles, la honradez y el conocimiento crítico.
Quizá se les haya pasado el arroz, pero nunca es tarde si la dicha es buena
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Autor: Baba O'Riley
No hay una mejor y más placentera manera de visitar ciertos lugares en su contexto histórico y social, con excepción quizás de Corto Maltés. Pero eso es harina de otro costal.
PS: Grande Asterix también, que una cosa no quita la otra.
Fecha: 23/05/2007 11:27.





