D'UN TEMPS D'UN PAÍS

Interesante artículo de Xavier Bru de Sala hoy en La Vanguardia -interesante por lo educativo en relación con un tiempo y un territorio-, que reproduzco de manera aproximada:
"Un amigo me recrimina que no ayudo lo suficiente a Zapatero y 'como no lo hagas, te vas a enterar'. Yo sé que Zapatero no necesita que le ayuden -al menos aquí en Cataluña- basta con señalar los colmillos del PP y el éxito está garantizado"
Interesantísimo debate -insistimos en la vertiente sociológica del asunto- en Canal Catalá el pasado viernes a propósito del, famosísimo ya, video 'Ciudadanos de Segunda' que emitiera Telemadrid y que ha cosechado un share mucho mayor en Cataluña que en el propio Madrid. Se van a tener que fiar de mi descripción de lo que allí pasó porque no encuentro ni el video ni ninguna noticia o reseña relacionada -entiendan que se trata de una televisión local en la que participaban ciudadanos de a pie, como quien dice-.
Un debate típico, a los que por aquí son especialmente aficionados, dos defensores del bilinguïsmo en la enseñanza -básicamente: primeros años en la lengua materna para una posterior unificación de materias en una sola lengua-, tres 'defensores' de la inmersión lingüística en catalán -las peregrinas razones de siempre, que si desaparecería si no, que si estamos en Cataluña y, claro, el que no le guste que se vaya-.
Uno de los defensores del bilingüismo es Francisco Caja, profesor de la UB y posiblemente el personaje más atacado -literal y figuradamente- de esta Cataluña de hoy -lamento decir que no conozco mucho su trayectoria y en la pág de la UB no he encontrado nada sobre él pero, en principio, me gusta como suena la música-. Es cierto que el hombre es vehemente y nervioso y eso unido a su singular apariencia le hacen casi monopolizador de la atención. Además, ataca frontalmente los tabús del catalanismo y acusa de mentiroso en directo a aquel que intenta mentir en directo -algo totalmente prohibido en el mundo de la mentira gratuita-.
Como era de esperar la temperatura ambiente fue subiendo hasta convertir al presentador en un muñeco que gritaba y gesticulaba mientras los invitados se acusaban de españolismo y querer acabar con el catalán a toda costa -no hay peor sordo que el que no quiere oir- y de Nacionalistas intolerantes y racistas.
Al final el profesor Caja se levantó visiblemente nervioso alegando que gente como esa -señalando a su oponente dialéctico- estimulaban a que cuatro descabezados lo tuvieran permanentemente amenazado de muerte, y le hicieran imposible expresar sus ideas en libertad.
Ya con Caja fuera del plató la representante del mundo educativo en catalán suspiró aliviada:
- " ¡Ahora por fin podremos hablar! "
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Autor: Pedro
Fecha: 16/04/2007 16:49.
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Autor: José A.
¿Y por qué se trata a los que defienden esos puntos de vista de modo agresivo? ¿No es eso precisamente lo que se quiere denunciar?
En cualquier caso, no es nada de eso o que me encuentro cada día cuando salgo a la calle, a nadie le imorta si le hablo en castellano o en catalán, a nadie le importa si voto a un partido o a otro
Fecha: 16/04/2007 16:52.
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Autor: Luis Amezaga
Fecha: 17/04/2007 11:14.
Autor: Jr.
Y cuando hablo de comunidad de hablantes, la misma puede utilizar cuantos códigos o lenguas sean reconocidas por las instituciones y usados por los ciudadanos.
Hace años que el Estado español reconoce como oficial el catalán y otras lenguas habladas en España. En cualquier biblioteca Cervantes - que son los auténticos centros culturales españoles en el mundo- uno puede encontrar secciones enteras con libros publicados en todas las lenguas que se hablan en España, convenientemente señaladas y al mismo nivel que las publicaciones en castellano y que, como la inmensa mayoría de los españoles donde me incluyo, considero que contribuyen a la riqueza lingüística y la variedad cultural de nuestro país.
Pero está claro, su ejemplo es uno más Alquimista, que aquí el debate no es el bilingüismo, algo superado hace unos años, aquí se trata de otra cosa, interés de pocos, que desde el extranjero se observa como una ridiculez y un provincialismo irrisorios.
El otro día, por casualidad, me subo a un barco de los que surcan a diario las calmas aguas del estuario del tajo. Una señora le murmulla algo a uno de esos señores curtidos por la brisa oceánica que abren y cierran las puertas de acceso. El señor, que no entiende, pero que ha creído entender, le pregunta:
- ¿Española?
Y la señora muy pizpireta y diligente le azuza:
- No, catalana.
El señor, en un español de Burgos, castizo y de solera le espeta:
- ¿Y eso qué es?
La señora se dio media vuelta y se fue.
En México, donde conviven más de 60 lenguas diferentes entiendo que exista un conflicto lingüístico real. Pero España, con cuatro – de momento- y por cuatro gatos, esto es, una vez más, o para reír o para lamentarse.
Fecha: 17/04/2007 18:51.




