NO HAY QUE FIARSE DE LAS PALABRAS

A nadie se le escapa que el lenguaje evoluciona tanto temporal como geográficamente. Un ejemplo clásico y perfectamente inocuo puede ser la expresión Puesto que que de Locución Conjuntiva Adversativa -aunque- ha pasado a Locución Conjuntiva Causal. Otro caso que no necesita mayor explicación es la palabra Concha, con sabrosos, aunque dispares, significados a un lado u otro del Atlántico.
Ejemplos más recientes e inicuos podemos encontrar en la palabra Mentira que ayer significaba una cosa, hoy salta a la vista que significa algo distinto, no sabemos qué, pero algo distinto. Otros casos flagrantes patrocinados por el Ministerio de Cultura están a la orden del día.
Pero hoy voy a ocuparme de un nuevo concepto que está tomando fuerza entre los adalides de la NeoLengua y que no es otro que el de Fascistas/Fascismo. Sin tener que remontarnos a los orígenes de un movimiento desconocido por la inmensa mayoría de los que ahora se llenan la boca con él -y no digamos en su Versión Española- (sí, mal que les pese son ellos los que se llenan la boca), me gustaría hacer notar el nuevo significado que esta palabra está adquiriendo gracias, sobre todo, a una izquierda pusilánime y acrítica, que tiene ahora el poder en las Españas, incapaz de tomar las riendas de su propio destino. Al parecer, para esta gente, fascista es todo aquel que disiente por la vía de las opiniones o que no se somete al: "Silencio, que yo sé lo que te conviene", o simplemente que es votante liberal o conservador -eso nada de decirlo directamente, o a las claras, no, "son una parte..." "los dirigentes..." "los agitadores mediáticos..." " la deriva que están tomando algunos sectores..."-. Entre acusaciones de crispación e insultos siguen abusando de la doble moral y se rasgan las vestiduras por algo tan, para mí, acertado como el boicot no agresivo -otra cosa es su incoveniencia práctica en el caso concreto del PP y Prisa- y escondan exactamente -no, peor porque tiene el agravante de tratarse de medios públicos- el mismo hecho pero de signo contrario.
Mis admiradoras y fieles lectoras que son gente inteligente tienen claro que no es más que cobardía y obediencia al Aparato del Partido porque, aunque pocos lo confiesen y el sectarismo les obligue a desprestigiar al adversario en lugar de criticar a sus líderes, todos lo sabéis, tenemos al peor Gobierno de la historia de la Democracia.
PS: El PP comete otra clara ilegalidad que espero no acarree funestas consecuencias.




