IMPRESIONES (III)

Mi natural huraño y hosco mohín se ve acrecentado por una ciudad a la que no termino de cogerle el punto. Esta Barcelona políticamente correcta alienta la misantropía que de ordinario preside mis días y la aleja de mis necesidades vitales. Además, la creciente alienación del personal -que convierte en alta traición cualquier mención a la viga en el ojo propio- y la cada día más asfixiante presión del Pensamiento Progre justifican mi pesimismo y me acercan a outsiders tan alejados entre sí como Arcadi Espada o José García Domínguez.
Es por todo eso que los últimos días en Madrit han actuado como una mena de bálsamo de Fierabrás -idealizado e imaginario, claro- que me ha reconciliado con las grandes ciudades y me invita a creer que es posible todavía emplear algunos años más haciéndome pasar por un ciudadano de bien en pos de la siempre denostada y no menos ansiada prosperidad.
La secular queja por la escasez de infraestructuras en Cataluña cobra todo su sentido si el destino es la capital del reino: o el puente aéreo con el consiguiente desprecio por la propia dignidad que supone entrar en un aeropuerto -todo muy social-demócrata-burgués-, o la A-2 con el consiguiente desprecio por el coche y la propia integridad física -cuantísimo dinero se llevarían madre mía, como mínimo tanto como de la A-92-.
Llegamos a buena hora, sin tráfico -quiero decir sin poder pasar de 90 desde Guadalajara- el hotel muy cerca de la M30, apenas subir Doctor Esquerdo y ya estábamos detrás del Retiro. Fuimos al centro, buscando ese Madrid monumental; austríaco; burócrata y magnífico. Fuimos a la sede de la soberanía popular. Nos admiramos de la sede de la soberanía del capital. Subimos por la Calle del León para pasear por las calles que acogieron a la mayor concentración de genio literario en menos espacio: Cervantes, Quevedo, Lope y Calderón vivían en cuatro calles
Algunas lecturas románticas excitaron mi curiosidad y de camino a la Biblioteca Nacional -a la que no pudimos entrar por no ser lo suficientemente buenos para la élite sectaria- paramos a tomar un café en el Gijón. Un poeta maltratado por la enfermedad y de porte sombrío en la esquina del fondo era todo lo que nos ofrecían los casi cuatro euros del café, que supongo será el peaje que hay que pagar por mantener el rescoldo de glorias pasadas.
Cuando el sol se ponía y el aire frío y seco de la meseta pugnaba por hacernos olvidar el cansancio nos sentamos a descansar en un pequeño jardín de almendros y cerezos que hay en una margen del Retiro. La fuerza e intensidad con la que florecen todos estos árboles -cerezo, albaricoquero, almendro..-, su fugacidad, los asemejan a una mariposa tosca y fría en su invierno de oruga, emocionante y frágil en la breve primavera

Apenas un sorbo, que sirvió para idealizarlo y para insinuar los inconvenientes: miríadas de seres humanos regurgitados por las bocas de metro; chulería perdonavidas en ciertos hijosdalgo; tráfico insufrible; precios imposibles... pero ¡qué caray!, allí palpita España hoy; allí languidece un moribundo enterrado prematuramente; allí juega mi Madrí.
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Autor: Luis Amezaga
Fecha: 16/03/2007 11:07.
Autor: Baba O'Riley
Tengo yo normalmente, en el espíritu, unas impresiones similares a las que usted describe, cuando abandono mi Barcelona y regresó tiempo después. ¿Será que en el fondo, cuando nos abstraen de nuestro barniz político, nos quedan unos sentimientos muy similares?
Madrid siempre será majestuoso e interminable, eterno y ligeramente insensible. Una ciudad para enamorarse de ella a cada paso. Aún así, a pesar de toda su exuberancia, cuando llevo allí más de dos días, ya tengo ganas de marcharme a casa. Morriña creo que lo llaman.
Y sí, creo que algo de razón lleva con sus sensaciones de asfixia por pensar diferente. En Madrid a mí me pasa lo mismo.
Fecha: 16/03/2007 12:23.
Autor: ja
Le tienes cogido el pulso a esa ciudad, chaval. Se te derrama la sensibilidad cuando la describes. Chapeau.
Fecha: 16/03/2007 20:08.
Autor: Jr.
darse de bruces
con el desencanto cutre
y caro de un pasado literario roído por un presente ruin y sin encanto.
Ánimo al viajero, aún nos queda el camino de vuelta.
Fecha: 16/03/2007 23:27.
Autor: Anónimo
Y felicidades porque cada día escribes mejor. Me gusta ver como acercas paulatinamente tu espíritu y tus palabras.
Fecha: 17/03/2007 16:08.
Autor: Abraham
Fecha: 20/03/2007 20:28.
Autor: Rosa
ah! contesta a mi primo Paco en el articulo de Castril.
Fecha: 26/03/2007 18:53.




