
C'est là qui manque à ta vie. Qui peut apprécier le bonheur, si le malheur ne l'a jamais touché, ne fût-ce qu'un instant!
Las Tribulaciones de un chino en China. Jules Verne
Lunes, 05 de Marzo de 2007 11:26
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Autor: Armando
Eso es lo que falta a tu vida ¡Quién puede apreciar la dicha, si la desdicha no le ha tocado jamás, ni siquiera un instante!
Fecha: 05/03/2007 11:38.
Autor: Anónimo
Nada parece tener en sí mismo una cualificación, sino que necesita de una referencia para poder ser valorado.
Aquí nacen un sinfín de paradojas, cuya idea común es que el nivel de satisfacción es completamente dependiente de la experiencia. Y si tan conocido es el caracter relativo de la felicidad, ¿por qué no termina de cuajar entre nosotros la capacidad de fijarnos el punto de referencia a nuestro antojo? Porque no somos tan tontos, o tan listos...
De estas idas y venidas, he sacado solo una conclusión práctica, que me abriga tanto a las duras como a las maduras, sin obligarme, como la anterior, a ir contra natura: que aunque el fin último sea la diversión y el recreo, cada desgracia debe ser bienvenida, como punto para la reflexión, como varita que dota de significado al placer, así como la muerte dota de significado cada momento de nuestras vidas.
Aquí nacen un sinfín de paradojas, cuya idea común es que el nivel de satisfacción es completamente dependiente de la experiencia. Y si tan conocido es el caracter relativo de la felicidad, ¿por qué no termina de cuajar entre nosotros la capacidad de fijarnos el punto de referencia a nuestro antojo? Porque no somos tan tontos, o tan listos...
De estas idas y venidas, he sacado solo una conclusión práctica, que me abriga tanto a las duras como a las maduras, sin obligarme, como la anterior, a ir contra natura: que aunque el fin último sea la diversión y el recreo, cada desgracia debe ser bienvenida, como punto para la reflexión, como varita que dota de significado al placer, así como la muerte dota de significado cada momento de nuestras vidas.
Fecha: 05/03/2007 16:52.
Autor: Baba O'Riley
Oportuna y apropiada reflexión, amigo Armando, aunque ligeramente envenenada. Sin desgracias la felicidad no tiene sentido, así pues debemos desear la fatalidad para podernos regocijar conscientemente en la satisfacción, o por el contrario ser involuntariamente dichosos sin poderlo calibrar. Cualquiera de las respuestas tiene su parte de falacia y su parte de certeza.
Fecha: 05/03/2007 20:36.




