VIAJE A LISBOA
Termina una semana inolvidable, sumergido en una ciudad que le ha cautivado y que gracias a Virgilio ha derramado parte de sus secretos y su encanto a un viajero que pocas veces puede disfrutar de las villas que visita.
Ha descubierto la aparentemente disparatada disposición de sus casas y calles, como racimos de uva blanca y tinta que crecieran aquí y allí, a su antojo.
A la manera de Pessoa, la visita podría comenzar en la Torre de Belem, con un Pastéis de Nata, apenas unos pasos más allá el Mosterio dos Jerónimos del siglo XVI.
A la manera de Cela el viajero coge el tren que sigue la línea de la costa se baja en Santos y sube una de las siete colinas, la que le lleva al Barrio de Lapa a casa de Virgilio, a gozar de un buen vino Alentejano, o de la otra Ribera del Duero ; a desgranar un tiempo en el que la vida ha cambiado tanto como para hacerlos distintos pero que no ha cambiado tanto como para hacerlos extraños; a sugerir poemas y lecturas que les gustaría fuera obligatorio sentir como ellos sintieron; a intentar entender que hicieron para que el amor llegara para instalarse; a conversar.
Por la noche es inexcusable cenar en una Tasca de fados, la Tasca do Chico es para el turista -el viajero se reserva el nombre de uno de esos rincones que no merecen la maldición del Erasmus-: una Sopa de Caldo Verde para asentar el cuerpo y entrar en calor mientras Zé Manel de Castro templa la guitarra, un Bacalhau a cualquiera de las mil maneras mientras un espontáneo canta a Lisboa, a la tristeza, a la alegría, a la vida, a la saudade.
Fado nasceu um dia,
quando o vento mal bulia
e o céu o mar prolongava,
na amurada dum veleiro,
no peito dum marinheiro
que, estando triste, cantava,
que, estando triste, cantava.
Ai, que lindeza tamanha,
meu chão , meu monte, meu vale,
de folhas, flores, frutas de oiro,
vê se vês terras de Espanha,
areias de Portugal,
olhar ceguinho de choro.
Na boca dum marinheiro
do frágil barco veleiro,
morrendo a canção magoada,
diz o pungir dos desejos
do lábio a queimar de beijos
que beija o ar, e mais nada,
que beija o ar, e mais nada.
Mãe, adeus. Adeus, Maria.
Guarda bem no teu sentido
que aqui te faço uma jura:
que ou te levo à sacristia,
ou foi Deus que foi servido
dar-me no mar sepultura.
Ora eis que embora outro dia,
quando o vento nem bulia
e o céu o mar prolongava,
à proa de outro velero
velava outro marinheiro
que, estando triste, cantava,
que, estando triste, cantava.
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Autor: Baba O'Riley
El bacalhau estoy de acuerdo que de cualquier manera, si puede ser regado con un verdejo alentejano.
Únicamente me ha faltado la copa de Porto en Alfama cuando ya sólo se ve gente de mal vivir por las calles, escuchando a Amália Rodrigues, como acertadamente propone.
Fecha: 18/01/2007 10:04.
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Autor: Luis Amezaga
Fecha: 18/01/2007 11:40.
Autor: Virgilio
No sólo me gustaría que
poemas y libros fueran leídos
con el sentido para mí tan vital sino que esta ciudad y sus calles y sus gentes contagiaran al viajero del mismo sentido de la vida que este poeta de la persistencia ha hecho suyo con ansiedad y a corazón abierto.
A beira do Tejo descansa una dama indomable
que nadie conoce pero
de la que todos hablan y hablan,
de ella Ze Manel vive enamorado,
y otro poeta enamorado
de ella y de más ninguna murió solo y desvencijado.
Viajero, espero que guarde en sus adentros lo que el turista no ve e ignora,
la fruta argudientosa, el eduardo, la copa maldita,
el surf do eléctrico de alfendega hasta el cais
donde el vinho amargo
a pomposa y almidonada
dulcinea sabe,
donde el camino del viajero
desaparece y se pierde por
veredas de otro tiempo.
Con la mirada perdida en
esas aguas que no dejan de correr,
intentando entender por qué
debemos entender y sabiendo
que la exepción precisamente
nos convierte en un viajero más y que la virtud definitivamente no conviene.
Trille su camino arduo y vacilante viajero
con la misma insignia en el pecho, con esa que lo convierte en un viajero próspero, que sabe ver, oir, oler, comer y beber até caer, como sólo el buen viajero sabe.
Pero sepa viajero que al igual que el marinero
del poema de Reis que en boca inimitable de Maria Lisboa nos ha ofrecido, que viajante y navegante no han de detenerse ni antes las aguas turbias ni ante el camino ciego,
para siempre volver y volver al puerto por la ruta del regreso,
al origen de la partida,
a la cal viva y el sereno,
o Dios será servido,
para darles en su mar, su
mal traidora sepultura.
Mi agradecimiento por la reserva y por el escrito; a bien lo guarddaré donde merece.
Que ni salud ni amor le falten en las sombra de sus pasos.
Fecha: 18/01/2007 21:19.
Autor: intentando entender por qué debemos entender
quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma.
Aventad las palabras y, si después queda algo todavía, eso sera poesía.
Un placer leerle Virgilio
Fecha: 19/01/2007 11:56.
Autor: Virgilio
es Régio, José,
que no Reis.
Al deshacedor y aventador
de paja y comas,
lo mismo le digo,
aunque de sobra lo sabe.
Salud
Fecha: 19/01/2007 20:40.





