ALGO HUELE A PODRIDO
Lo que ha pasado hoy es la prueba más clara de que ya nada tienen que ver el fútbol y la humanidad -y aquí uno de los principales responsables soy yo que sabiéndolo sigo consumiendo fútbol-. No he tenido tiempo de informarme pero me parece -aparte de una vergüenza, una humillación, bla, bla, bla- que hay gato encerrado ¿cómo es posible que si los dos equipos están de acuerdo en aplazar el partido, si la LFP está de acuerdo en aplazar el partido, si cualquier pensamiento coherente al respecto diga que debería suspenderse el partido, llegue la RFEF y no lo suspenda?
Claro, somos unos bárbaros, racistas, en una palabra indeseables, si nos cagamos en el árbitro o en el equipo contrario; o si en un acceso de higiene colectiva nos metemos un par de ostias al salir del bar o del campo en un ejercicio de expiación pública. Entonces, si ellos escupen sobre los cadáveres calientes de cuatro aficionados que les daban de comer, ¿qué son?
Something Smells Rotten in the World





