EL VIAJE DEL EMPERADOR o La Épica Vital

En la región más desolada e inhóspita de la tierra tiene lugar el canto a la vida más extraordinario: la epopeya de un pueblo maldito en un lugar remoto para asegurar la supervivencia de su especie.
Lo que empezó como un documental cualquiera sobre el ciclo reproductivo del Pingüino Emperador, acaba superado por la propia épica del proyecto y se convierte en una fábula sobre los innumerables escollos que ha de superar la vida para perpetuarse en condiciones extremas.
Para saber más sobre el proceso de preproducción, esta entrevista al director, pero yo me quedo con la lírica del largometraje que ya desde los primeros planos de un turbador páramo blanco nos sugiere la belleza y la crueldad que encierran y completan la vida del ave.
El cuento empieza así: " Érase una vez un jardín. Una tierra fértil y generosa, llena de vida. Hace mucho tiempo, antes de que llegara el invierno. Pero un día todo fue arrasado por el blanco..." Y la voz de dos narradores que toman el lugar y los pensamientos del pingüino hembra y del pingüino macho me van acurrucando hasta convertirme en uno más de la colonia. Me hacen sentir el amor -me estremezco durante el cortejo nupcial en el que las hembras compiten entre sí por una única monta posible por macho, un segundo intento es un lujo enérgetico y ambos son imprecindibles para la supervivencia del polluelo- y la ternura - durante la danza que supone el pase del huevo de la hembra al macho en el que el tiempo no existe pues el mínimo contacto del huevo con el aire congelado acabaría con la cría-; el dolor y la abnegación -durante el viaje de la hembra a través de cientos de kilómetros de desierto helado en busca del océano fuente de energía y vida, durante la incubación del macho en la noche eterna de la Antártida-; el miedo -a que se acaben las fuerzas, a que el frío te doblegue, al próximo depredador- y la alegría -al llegar por fin al agua, a la vuelta de la hembra con el preciado alimento-, el Milagro de la perpetuación de la especie.
A todo ello contribuyen los planos infinitos de una blancura aterradora quebrados por por la interminable marcha de los pingüinos, que me llevan continuamente de la majestuosidad de los primeros planos,
a la inmensidad de los planos generales en los que, sin embargo el ser vivo siempre mantiene el protagonismo frente al entorno

Una película, en fin, de una belleza extraordinaria, plena de poesía, de delicadeza. Un excepcional homenaje a una de las existencias más duras y bellas del planeta.
La Marche de L'Empereur de Luc Jaquet
Comentarios » Ir a formulario
Autor: princesa del vértigo
Fecha: 30/10/2006 16:59.
Autor: Armando
Fecha: 31/10/2006 08:22.
Autor: princesa del vértigo
Fecha: 31/10/2006 08:30.
Autor: JR
Saludos y quedó pendiente...bendita sólo puede ser la hostia.
PD Princesa, con su permiso, usted siempre se expresa bien
Fecha: 31/10/2006 11:05.





