RAÚL

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La primera vez que le ví tenía 17 años -él- yo apenas frisaba los 12. Fue en el aeropuerto de Granda, no recuerdo si íbamos o veníamos de aquel viaje de estudios que nos convirtió en adolescentes. Sólo tengo la imagen de un niñato engreído y soberbio que no se dignaba a mezclarse con una panda de críos vociferantes que blandían cómics, camisetas, cuadernos o los envoltorios de bollycao en busca de un autógrafo, no en vano aquel fue el año de Valdano, de Amavisca y Zamorano, de Laudrup, del 5-0, y, sobre todo, fue el año de Raúl.

Desde entonces mi buen amigo Alberto y yo hemos pasado años de disputas continuas por razón de ese niñato que se convirtió en hombre dejándonos en la mente goles y esfuerzos a partes iguales. Él no paraba de decir que nunca habíamos visto una cosa así, que merecía nuestro respeto y que ante mi incredulidad metiera los dedos en la llaga; yo repetía una y otra vez que aquel niñato que me despreció largo tiempo ha merecía la hoguera por tamaña afrenta.

Así, a bote pronto, me vienen a la cabeza el de la intercontinental a Boca, dejando tirados a defensa y portero y advirtiendo a Riquelme quién manda aquí; aquel que sé la pasó de espuela por la espalda y la enchufó desde la frontal a la Real Sociedad; por supuesto el que le convirtió en heredero del Buitre: parecía un gato jugando con un ovillo en el área atlética, los defensas iban cayendo a un lado y a otro, Me voy por la línea de fondo, ¡no! Paro. Te engaño. Te la voy a colar por el lado del palo. ¡Eso es imposible! ¡Qué no? Ahí la llevas. Golazo. Y de ahí al cielo. 
No, no me olvido del de la final en París, 60 metros corriendo él sólo para que Cañizares tuviera tiempo de acojonarse, hacer el fantasma y recoger la pelota del fondo de la red. Que eso sí lo hace bien.

En los últimos años, y coincidiendo con un supuesto descenso en su rendimiento paralelo a un incremento si cabe superior en su esfuerzo y capacidad de sacrificio, se ha convertido en el más preciado trofeo del auténtico Deporte Nacional: el acoso y derribo de triunfadores honestos, al final parece- sólo parece- que lo van a conseguir. 

El pobre viejo, indecente y acabado, no ha dudado en seguir rebozando su dignidad y "sabiduría" en la mierda de la RFEF y, a diferencia de aquel que cuando se acabó el lastre que soltar y para salvar a la tripulación saltó él al vacío, este viejo infeliz ha empujado al referente del equipo de las distintas selecciones nacionales al abismo porque cree -concedámosle al menos esto- que así podrá chupar de la teta un par de partidos más. 
Aquí en Cataluña Radio -yo la pago y tengo que decirlo- la noticia era la siguiente: "Hemos conocido la lista de jugadores convocados con la selección española, por tanto les decimos aquellos jugadores catalanes que no podrán jugar el próximo partido de nuestra selección contra la de Euskadi". Si no fuera tan patético daría lástima.
Uno más de esta España mía y suya.

Viernes, 29 de Septiembre de 2006 17:47

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Autor: Jorge F.

Vaya berrinche por una mierdecilla de jugador.

Fecha: 01/10/2006 22:21.



Autor: Autor

Pues también es verdad!

Fecha: 01/10/2006 23:27.


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Autor: Luis Amezaga

Nadie puede ser heredero del Buitre. ¡Esas dilaciones ante el balón, ese tiempo detenido en la historia, ese impas en que el mundo esperaba ver magia y casi nunca ocurría nada excepto que el defensa por fin se animaba a llevarse el balón ante la mirada serena de un buitre sobre el que no había caído la inspiración!

Pero qué me dicen cuando caía (una vez de cada mil), entonces era el curro romero del césped :))

Fecha: 02/10/2006 10:28.


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Autor: Carmen

Los domingos por la taa ardeee por el furbol me abandooonaaa tiroriroriiiiiii!!!
No me gusta el futból ná de ná anda queee once tíos detrás de una pelotita y gente coreandooo anddddddddda queee!!

Fecha: 03/10/2006 13:43.


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