IMPRESIONES (II)

Llevo una semana de periplo Búlgaro-Rumano, también pasé una noche en un sofá de la sala VIP del aeropuerto de Estambul, pero eso es merito exclusivo de Alitalia.
Sofía, como Budapest o Bucarest no puede hacer abstracción de su pasado de satélite ruso. Una ciudad caótica que se esfuerza en modernizarse y en aparentar normalidad y buen hacer. Una ciudad superada por la inmigración interior, una ciudad preocupada por el día a día; una ciudad a veces sucia, a veces descuidada, hosca en muchos sentidos pero en la que, como en todo, sól hace falta remover un poco y buscar para encontrar.

A veces me pregunto si cada sociedad no estará dividida en dos como esta España nuestra. Mientras más de un taxista intentaba -y conseguía- estafarme a cada momento, pensando -quizá hasta con razón- que lo merecía por ser un rico apestoso sin problemas para dar a mi familia lo que necesite y que su actitud está justificada por lo mismo, más de uno de sus paisanos hicieron mucho más de lo exigible por las reglas de la cortesía para hacer mi estancia más agradable; mientras muchos búlgaros y rumanos estaban convencidos de que su ingreso en la UE obedecía -quizá hasta con razón- sólo a razones de egoísmo primer mundista -ampliar mercado (
)- y que lo van a pasar muy mal por culpa de esa entrada, otros muchos lo esperaban como agua de mayo. Yo me dediqué durante un tiempo a glosar las bondades del libre-mercado y a defender con argumentos pueriles -como cualquier Rodríguez de turno- que la entrada sólo puede ser beneficiosa para ellos, pero es innegable que a muchos de ellos les va a resultar muy difícil la adaptación.
En Rumanía todo igual pero más acentuado si cabe, las calles, los parques y aceras completamente descuidados -me gusta pensar que nada tiene que ver con que el dinero público se emplee para pagar los Cadillacs, Bentleys, Porches y Mercedes que no es que se vean de tanto en tanto, es que son una plaga-; demasiada gente sin nada demasiada gente con demasiado. Es como si no se hubiera aprendido de la Ofensa que Niculau Ceaucescu se construyó con la sangre de su pueblo a mayor gloria personal y que se salvó para convertirse en el Parlamento Rumano.
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La foto de cabecera es Cluj-Napoca una de las tres o cuatro ciudades que van a la zaga de Bucarest en importancia. Apenas un día allí y más de lo mismo y de nuevo exagerado. Gente sin nada, coches de lujo; "pícaros" taxistas y gente estupenda; defensores de la entrada en la UE y escépticos razonables.... La única queja que tengo del viaje es que apenas si he visto más allá de los aeropuertos y hoteles de las capitales y, por supuesto, que no voy a poder reirme en algún tiempo con cierta gente fetén que he conocido en tierra extraña.
Escribo desde una habitación de hotel en Madrid, cerca del Manzanares y temiendo que sea verdad lo que cuentan las malas lenguas, para abrir boca una horita esta noche sobre las nueve...
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Autor: Luis Amezaga
Fecha: 28/09/2006 12:32.
Autor: princesa del vértigo
Fecha: 29/09/2006 23:02.




