MANOLO CARACOL, EL GENIO
Manuel Ortega Juárez, cantaor sevillano nacido en 1909, es para mi uno de los mejores en este noble arte que es el flamenco, ya que me parece excesivo decir que dentro del arte flamenco hay un rey universal o que sobresale entre los demás, debido a la existencia de múltiples modos de cantar casi tantos como cantaores y cantaoras, y gran variedad de estilos. Hay verdaderos maestros en un solo estilo como lo fue Paco Toronjo en los fandangos o Tomás Pavón en soleares y seguirillas, o cantaores casi enciclopédicos que interpretaban todo bien como Juanito Valderrama o la Niña de los Peines; otros heterodoxos y vanguardistas para su época como Marchena, después Camarón y ahora Morente, y puristas como Antonio Mairena.
Sabicas, autentico monstruo de la guitarra, en un homenaje que se le brindó le preguntaron: -¿Qué enseñarías a los nuevos valores de la guitarra? Él respondió sencillamente: -Yo soy autodidacta, nadie me ha enseñado nada y por ello yo no sé enseñar, no hay nadie malo todos sois buenos, pero por favor lo que hagáis, hacedlo bien.Caracol, fue el genio del cante, cantaor con duende , fuerza, en su garganta se conjugaba de forma sublime la pena , la alegría, el llanto y la risa, el fuego y el hielo, el dolor y la rabia, la desesperación , la angustia y sobre todo el buen gusto, y todo ello de una forma exquisita. Deleitarse con Manolo Caracol, es sentir como el duendecillo del cante se mete entre la entrañas a tocarte el corazón, en resumen una verdadera gozada.
Él fue un creador, por lo que fue duramente criticado por Antonio Mairena que lo tachaba de no saber cantar el flamenco puro. Se crearon dos líneas de cante: por un lado los Mairenistas y por el otro los Caracoleros. A los reproches a su manera de cantar Manuel se defendía así: -“El cante no es para sordos ni de gritos, yo canto a media voz que es como el cante duele. He creado una escuela buena, mala, regular o peor, pero es de Manolo Caracol.”Otro dato de la genialidad de este personaje fue la verdadera pasión que despertaban en el escenario la pareja Lola Flores-Manolo Caracol: era un huracán, un torbellino, una fiesta de arte, pellizco y de placer para los sentidos. Pareja dentro y fuera del escenario, toda la fuerza y pasión que se desarrollaba en la intimidad se desprendía ante el público, llegando a ser la pareja más cotizada y admirada de su época. Él cantaba una de sus espléndidas zambras, ella meciéndose como un junco; Lola recitando, Manolo templándose para cantar.
Y como todos los mitos, Manuel Ortega Juárez no podía quedarse sin su leyenda: murió en 1973 en un accidente automovilístico, meses antes hizo una grabación en directo en la que se encontraban una Seguirillas dedicadas a su mujer reciente mente muerta, que interpreta de forma magistral y que al final la angustia no deja terminar equivocando la rima. Por eso de la superstición, corrigió rápidamente lo que dijo que seria su último fandango, para remarcar que sería el penúltimo y que decía así: - “Me voy a morir, gitanitos de la Cava mañana me voy a morir, venid gitanos y gitanas quiero que lloréis por mi, que la vida se me acaba”. Poco después como perseguido por la superstición, murió.
Se fue el Genio pero quedo para siempre sus Zambras (La Niña de Fuego, La Salvaora, o el Romance de Juan Osuna) Su personalísimo fandango (Te quiero y te estoy queriendo, Venganza, Por que ponías) y su acertada gama de soleares y seguirillas.
“Mi sangre y mi vida, mi lunita clara, con lo mucho que yo la quería se va sin volver la cara”.Comentarios » Ir a formulario
Autor: chihiro
Fecha: 01/08/2006 11:35.
Autor: Armando
Gracias
Fecha: 04/08/2006 19:16.




