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Hoy vivimos en un reino completamente nuevo,
y la mezcla de circunstancias envuelve nuestros cuerpos,
baña nuestros cuerpos,
en un halo de júbilo.
Lo que los hombres de antaño presintieron a veces a través
de la música,
nosotros lo llevamos a la práctica cada día.
Lo que para ellos pertenecía al campo de lo inaccesible y de
lo absoluto,
nosotros lo consideramos algo sencillo y conocido.
Sin embargo, no despreciamos a esos hombres;
sabemos lo que debemos a sus sueños,
sabemos que no seríamos nada sin la mezcla de dolor y alegría
que fue su historia,
sabemos que llevaban nuestra imagen dentro cuando atravesaban
el odio y el miedo, cuando chocaban en la oscuridad,
cuando escribían, poco a poco, su historia.
Sabemos que no habrían sido, que ni siquiera podrían haber sido,
sin guardar en el fondo del corazón esa esperanza,
ni siquiera podrían haber existido sin su sueño.
Ahora que vivimos en la luz,
ahora que vivimos en las cercanías inmediatas de la luz,
y que la luz baña nuestros cuerpos,
envuelve nuestros cuerpos,
en un halo de júbilo,
ahora que nos hemos establecido en las cercanías inmediatas del río,
en tardes inagotables

Ahora que la luz en torno a nuestros cuerpos se ha vuelto
palpable,
ahora que hemos llegado a nuestro destino
y que hemos dejado atrás el universo de la separación,
para bañarnos en la alegría inmóvil y fecunda
de una nueva ley,
hoy,
por primera vez,
podemos contar el final del antiguo reino.

 

Michel Houellebecq, Las Partículas Elementales

Sábado, 17 de Junio de 2006 16:25

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Autor: Luis Amezaga

Será mañana. Hoy no tenemos tiempo para la luz palpable y el universo sin separaciones. Por eso aquí siempre parecemos desterrados.

Fecha: 19/06/2006 09:24.


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