AYAAN HIRSI

Qué ingenuo soy. No lo creía posible. Creí que no serían capaces de aprovechar esto también -corrección, no creí que lo harían. A fin de cuentas es una inmigrante, una desfavorecida, ¡una mujer!. Ni con esas, los buitres se han lanzado a por los despojos. Ha cometido un pecado: es una enemiga declarada del burguesismo autocomplaciente. En La Vanguardia de hoy habla su traductora por medio de una carta al director:
La Mentira de Ayaan Hirsi
Soy la traductora al español del libro Yo acuso, las memorias de la parlamentaria somalí-holandesa Ayann Hirsi, quien ha reconocido que la historia que contó al pedir asilo era mentira. O una verdad a medias. Al principio, confieso que me decepcionó -convivir con su tezto me había convencido de su valentía-, luego pensé que con qué derecho o autoridad exigimos a los pobres que cuando llegan a nuestras opulentas tierras se desnuden ante nosotros y sean transparentes. Nuestro sistema de justicia incita a la distorsión y a la falacia, y vivimos instalados en un cúmulo de mentiras tal, que el horizonte real hace tiempo que lo perdimos de vista.
En la mentira se basan los triunfos electorales, por patrañas se inventan y justifican guerras ignominiosas, por trapacerías de diversa consideración nos ahogan con los precios de los combustibles, por omisiones calculadas incurrimos en solicitar servicios que después resultan ser otra cosa en virtud de una letra pequeña que jamás podemos leer antes de poner la firma, por falta de transparencia caemos en el reiterado fraude de los contratos basura o compramos casas que no existen, pagamos a políticos que ganan sueldos gracias a nuestra benevolencia con la mentira y nuestra capacidad de desmemoria.
Me pasma que a los pobres se les exija decir la verdad y se les condene cuando la desesperación los lleva a fabular para sobrevivir. Esto es una reflexión y no una justificación.
Pero hay una diferencia sutil entre mentir por codicia y mentir para seguir vivo. Aún estoy esperando a que los grandes mentirosos oficiales y oficiosos reconozcan sus mentiras -son tantos que podría pasarme la vida confeccionando e inventariando sus nombres- y sobre todo a que nosotros, los engañados de siempre, tengamos el gesto firme de no olvidarlo, ni disculparlo, ni seguir asumiendo sus costos.
Natalia Fernández Díaz
Ayaan habla a través del corto por el que mataron a Theo Van Gogh
Una Actualización.

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Autor: coco
Mas en http://cocosworld.wordpress.com
Fecha: 18/05/2006 22:58.
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Autor: luis amezaga
Fecha: 19/05/2006 09:33.




