SENTIMIENTO ROJIBLANCO

La alquimia en cierto modo y momento fue el arte de mezclar materias para obtener los más preciados y misteriosos brebajes, enjuagues milagrosos, pociones mágicas o resolver los enigmas más inexplicables. Y así, en este blog, su autor, del que presumo ser un gran amigo, ha ido entremezclando cine, música, poesía, política y literatura con acierto, mucho oficio, más voluntad y con un toque secreto que huelga desvelar porque todos ustedes lo conocen. Pero como la Historia la escriben los acontecimientos y no los historiadores (ni los periodistas) que sólo saben balbucear recuerdos propios o ajenos, hoy aprovecho la caldera del alquimista para hablarles del opio del pueblo, el verdadero, cómo no, hoy mi colaboración no podía hablar más que de Fútbol.
Permítanme arrojar una gota de solera en honor de un Equipo que, como todos también saben, anoche hizo Historia, su Historia, pero también la Historia de una ciudad, de una afición y de una región entera (le de a quién le de) al proclamarse Campeón de la Copa de la UEFA con un rotundo y grandioso marcador; cuatro goles a cero, cuatro soles que radiaron a raudales alegría y sentimiento.
La magia del Fútbol sólo la puede menospreciar quien la ignora. Lejos de las cifras astronómicas, de la mercadotecnia y todo eso que no es Fútbol, sino industria, negocio, como pasa en el cine, la música o en el arte en general, el Fútbol es un deporte que remueve hasta las entrañas de quién lo sigue, lo vive y siente. Decían anoche no pocas bocas desgañitadas de animar a su gran Equipo – esto es un sentimiento muy grande, no se puede explicar - Y así es cuando se nos presenta en estado puro, un ejemplo de fraternidad, de hermandad, de compañerismo, de rivalidad, de pundonor (no me hablen de violencia que eso tampoco es Fútbol) Y he aquí las virtudes de este gran, de este enorme Equipo que hoy merece la atención de todos, el Sevilla FC demostró anoche su valor dando una soberbia exhibición de lo que es la grandeza del Fútbol.
No soy imparcial y he tenido la fortuna incomparable de vivir la grandeza del sentimiento sevillista junto a una familia para mí señera del Sánchez Pizjuan. La familia Risco, ejemplo de sevillismo y sevillanía. Anoche pude ver clarito a esos dos queridos hermanos fundidos en una abrazo incontenible, en plena explosión de satisfacción, vibrando con cada minuto y enchufados al resto de la familia que con igual magnitud vivía el partido desde la sevillana calle de Beatriz de Suabia. Pero igualmente imaginé a ese grupo de fervientes amigos sevillistas saucejeños que cargados con toda la ilusión del mundo vivieron la gesta, nerviosos e ilusionados, a las puertas del Philips Stadium. Y cómo no acordarse de aquel pequeño personaje al que le preguntaron hace unos años - ¿tú de qué equipo eres?- y éste respondió con la inocencia de un niño y la firmeza de un hombre – del Sevilla – y el primero insistió - ¿Por qué? Y en el mismo tono respondió con los ojos vivaces – porque mi padre es del Sevilla – Ese lazo invisible que une padres e hijos, hermanos y amigos, en la extraordinaria noche de ayer y desde hace cien años tuvo y tiene un color, el rojiblanco.
Miles de personas repartidas por todo el mundo se agarraron a ese lazo y gritaron al unísono un 10 de mayo de 2006 unidos por un sentimiento – Gooooooollllllll – cuando el delantero sevillista puso el alma y el corazón, haciendo honor al escudo impreso en su pecho, en un monumental remate de cabeza. Y tal fue su clamor que hasta el último de los ángeles del cielo y hasta el más escondido de los que rezumaban antaño en el infierno, se enteró y vibró, no una, cuatro veces, con cuatro cataclismos de euforia y delirio que hicieron temblar los pilares de la tierra y contemplar como el sueño se iba convirtiendo en realidad.
Sevillista se nace y por eso se es Hasta la Muerte querido amigo. Ilusionarse, emocionarse, sufrir durante los años malos, vibrar en los buenos, irritarse, retorcerse de angustia, vivir y sobrevivir a los infartos, a los últimos minutos con el corazón en un puño, llorar a lágrima suelta, abrazarse, besarse, gritar, contener la rabia, saltar como un loco, cantar de júbilo, animar hasta el final, poner el corazón en cada partido, las ganas en cada lance, asumir la derrota, desear siempre la victoria, defender la humildad, el trabajo, la cosecha propia, querer y sentir una camiseta, un escudo, un Equipo, ser leal, estar orgulloso y ser campeón de Europa...Esto es el Fútbol, esto es ser Sevillista, quién lo probó lo sabe. Por eso la victoria de ayer del Sevilla fue la victoria del Fútbol, de una afición y un sentimiento, y a otros, en esto, que me perdonen, pero les queda mucho por andar.
A Sevilla la baña el Guadalquivir, la perfuma el azahar de sus naranjos y la viste con su traje de volantes la Giralda. Pero después del emblemático día de ayer, un lucero rojiblanco la guió en el alba del Fútbol europeo y la llevó, junto a los sevillistas, por su talante, por su valía, por sus meritos y gallardía, a las mismas puertas del cielo. Y cuando Ciudad, Equipo y Afición levantaron la copa llamando fervorosamente, las puertas se abrieron y una voz celestial respondió con arte y salero:
Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión,
su madre fue Sevilla y le prestó su nombre
Y para defenderlo le dio a una afición...
Ríos no, torrentes de comentarios y sentimientos ha desatado esta grandiosa victoria, yo he querido contribuir modestamente movido por ese sentimiento indescriptible que a todos nos une, por ello se lo dedico a todos los sevillistas, a los campeones de Europa, la copa es nuestra.
Jr. Un sevillista
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Armando
Que decirle que no sepa, un placer, un honor, un admirador.
Fecha: 11/05/2006 22:25.
![]()
Autor: AIF
Fecha: 11/05/2006 22:52.



