UNA TARDE DE TOROS

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La tarde no empezaba muy sugestiva que digamos, menos de media entrada deslucía un cartel redondo: El toreo sobrio, elegante, a veces exquisito de Finito de Córdoba; la fuerza, el temperamento, las ganas y las banderillas de El Fandi; y Morante. Los toros, de Nuñez Cuvillo.

No contentos con el desprecio oficial los organizadores de las corridas en la Monumental, el empresario de la plaza suponemos; ni con la nula presencia en los medios, se les ocurre la brillante idea de vender las entradas a un precio medio cercano a los sesenta euros, noventa y siete en barrera.

- " ¡Y quieren sacar dinero! ¡Al precio que están las entradas y la mitad entramos sin pagar!"

Por si había poco el presidente quiso demostrar eso tan de gusto por aquí, que es creerse más listo que el resto, y negó una oreja a Finito en el primero y demostró su bajeza y su sabiduría torera robando a ese primer toro de la tarde una más que merecida vuelta al ruedo después de que certificara la bravura demostrada en la lidia al negarse a morir. Tal vez por eso el de Córdoba rehusó su  merecida vuelta al ruedo.

El segundo fue para el torero de la Puebla, que dirán las crónicas, un morlaco anovillado que perdió el ímpetu y el toreo en el caballo. Un puyazo nefasto en la colocación, caído en la paletilla izquierda, y desproporcionado en la duración terminó con el astado. Morante había tomado nota del presidente, volvió a mirar la desangelada plaza y decidió que no iba con él. No se molestó ni en darle un muletazo, como premio pinchazo y colosal bronca.

No me gusta El Fandi torero pero suyo fue el mérito de la tarde. Cuando el pesimismo se había apoderado del respetable echó las rodillas a tierra y con tres largas cambiadas recuperó a un público que ya no los dejaría hasta el final. En las banderillas se quedó sólo con la plaza e hizo vibrar al Sol. Estábamos dispuestos a disfrutar. Poco importó que con el paño rojo estuviera más deslucido, que toreara con el pico de la muleta, que en cada natural los cuernos se enredaran en la tela, se arrimó y dio todo lo que tenía. Ovación.

En el último, segundo de su lote, el granaíno derrochó pundonor y mostró todo su repertorio de golpes de efecto, fue en vano, la suerte no le acompañó en la espada y la oreja que merecía por arrojo y tesón quedó en una sonora ovación.

El segundo del lote de Finito fue bastante más deslucido, más complicado y más emocionante. Toreando a media altura, con temple, administrando las fuerzas del toro, nos regaló un par de series de naturales de bella ejecución. Una estocada impecable fulminó al toro y le sirvió la oreja en bandeja. Atrévete ahora a negarla. Poco antes Morante de la Puebla encontró el amor propio que había despreciado en su primero y en el quite al cuarto de la tarde erizó el vello del aficionado. Tres chicuelinas con el capote abajo y el aire que no corría entre el asta y el torero, rematadas con una media verónica interminable, con sabor a torería. El públicó estaba preparado.

"Como los ángeles quisieran torear" es el título de la obra poética de Miguel Flores, descubridor de Morante, y ayer por la tarde yo le creí. Es difícil, especialmente si tus limitaciones son considerables, describir emociones, estados de ánimo, la magia que rodea ciertas sensaciones, el lenguaje se revela limitado, incompleto y la fuerza de una imagen en la retina cubre y sustituye a las palabras. Unos naturales eternos, lánguidos, con el toro a un milímetro de la muleta, si parecía que el animal iba a salir suelto el torero se estiraba y recogía al burel de vuelta a las zapatillas, dormida la muleta en su mano prodigiosa. El volapié con el que finalizó la mejor faena que yo haya visto hasta ahora le hizo acreedor de la puerta grande y nos dejó en la boca el regusto dulce de una gran tarde de toros.

Lunes, 08 de Mayo de 2006 19:24 Autor: Armando. #. Tema: Sociedad.

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Autor: Anónimo

Sólo puedo decir OlEEE!!!
Me ha encantado...

Fecha: 08/05/2006 19:34.


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Autor: el viejo de la montaña

Cojonuda la crónica.
Una lástima que, como bien dices, los presidentillos quieran ser los mas listos de la plaza. Entender mas que los toreros e incluso que los propios toros, pero esto es inamovible, por lo visto.
Respecto del Fandi, me imagino su actuación. Grandioso en las banderillas y flojo en las demás suertes. Una pena que el granadino no tenga un poquito mas de sobriedad con la muleta y el capote, porque valor y arte tiene como nadie.

Fecha: 08/05/2006 20:43.



Autor: Autor

Al final me van a hacer sonrojarme...
Gracias

Fecha: 08/05/2006 21:10.


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Autor: luis amezaga

No entiendo de toros. Pero no suelo perderme las tertulias que se organizan después de las corridas (pocas por aquí). El lenguaje y las descripciones utilizadas en ese mundillo me parecen un prodigio estético que debería formar parte del Patrimonio Nacional. Esta crónica es un ejemplo de ello.

Fecha: 08/05/2006 22:11.



Autor: ja

toma ya !!!!no conocía esta faceta tuya del cronista-torero.
a mí también me ha gustao!!

Fecha: 09/05/2006 15:33.


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Autor: Michi

Nunca he ido a los toros, me gustaria ir en plan giri, a ver si engaño a alguien :)

Fecha: 09/05/2006 17:05.


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