AL LECTOR

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 La necedad, el yerro, la culpa, la codicia,

ocupan nuestro espíritu, trabajan nuestro cuerpo,

y como los mendigos se nutren de miseria,

nosotros nos nutrimos de remordimientos.

 

Nuestro pecado es terco, la contrición, cobarde;

nos hacemos muy bien pagar lo confesado,

y creyendo lavar con vil llanto las culpas,

nos volvemos alegres al camino del fango.

 

En la almohada del mal es Satán Trimegisto

el que sabe mecer y embrujar nuestra alma,

y el precioso metal de nuestra voluntad

evapora su mano químicamente sabia.

 

El diablo es quien maneja los hilos que nos mueven.

Atractivo encontramos en lo más repugnante;

cada día al infierno descendemos un paso

por tinieblas hediondas y espantosos lugares.

 

Igual que un libertino que besara y mordiese

el seno maltratado de una vieja ramera,

robamos al pasar un placer clandestino

que exprimimos lo mismo que naranja seca.

 

Espeso, hormiguante, como un millón de helmintos,

un pueblo de demonios hierve en nuestro cerebro;

y cuando respiramos baja a nuestros pulmones,

como un río invisible, la muerte, el paso quedo.

 

Si el estupro, el veneno, el incendio, el puñal,

no han bordado hasta ahora dibujos a capricho

en este cañamazo que destino llamamos

es, ¡ay! porque no somos lo bastante atrevidos.

 

Pero entre los chacales, las panteras, los linces,

los monos y escorpiones, los buitres, las serpientes,

los monstruos aulladores, rampantes, gruñidores,

en esa fauna horrible del vicio, ¡uno aparece

 

más feo todavía, más malo, más inmundo!

Sin gesticulaciones, sin lanzar grandes gritos,

hiciera, por su gusto, de la tierra un despojo,

se tragaría el mondo de un bostezo infinito:

 

¡es el tedio! Él nos llena de llanto sin motivo,

y fumando su pipa, imagina cadalsos.

Tú conoces, lector, al delicado monstruo

-hipócrita lector-, -igual a mí-, ¡mi hermano!

 

Las Flores del Mal; Charles Baudelaire

Domingo, 07 de Mayo de 2006 16:26

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Autor: luis amezaga

Es que nos encanta regodearnos en la miseria. De poeta a traficante de armas, porque así uno no llega al cielo.

Fecha: 08/05/2006 10:29.



Autor: mar

me encanta este poema, gracias por publicarlo

Fecha: 18/05/2006 06:37.


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