LA REVISTA QUE SE CAGA LOS MIÉRCOLES

A través de Fábregas me n’adono de la portada del último número de esa gacetilla que sale los miércoles, presunto bastión de la lucha ácida, irónica y, la mayoría de las veces, cruel y despiadada, contra el Capitalismo, las multinacionales y, bienaventurados los ignorantes, el establishment -representado según ellos por la derecha política en la mayoría de los casos-. Para mí no son más que una panda de demodés izquierdosos, pusilánimes y neo-conmunistas que tiran a lo fácil para lavar el cerebro de la juventud a través de un supuesto revolucionismo -si esto existe- que no esconde más que cobardía en grado máximo y neo-burguesismo. Ya me he quedado agusto.
Cuando era joven e irresponsable -¡qué presunción!- solía leérla, supongo que por esa atracción mística que ejerce cualquier movimiento antisistema sobre la adolescencia, creyendo que cualquier fracasado que nos coma el tarro con florecitas y no a la guerra, nos ayudará a cambiar nuestra incomprendida existencia. No sé cuando llegó mi particular caída del caballo, supongo que cuando constaté que era pura cobardía para afrontar los verdaderos problemas de la sociedad.
Al vomitar todo esto sólo quiero decir que, a diferencia del mencionado Fábregas, yo sí creo que la portada es vergonzosa, porque es el reconocimiento de que no son más que pobres diablos, zorras con piel de lobo.
Y pienso en su presunta antítesis, y veo que no hay color.




