MALDITO CAPITALISMO...

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La teoría de la dependencia sostenía que un desarrollo tardío condenaba a un país al atraso perpetuo, pues los países avanzados controlaban los términos mundiales de comercio y, a través de sus empresas multinacionales, obligaban a los países del tercer mundo a lo que se llamó "desarrolo desequilibrado", es decir, a la exportación de materias primas y productos con bajo grado de procesamiento. El Norte desarrollado había copado el mercado mundial para bienes manufacturados refinados, como los automóviles y aviones dejando al Tercer Mundo para que hiciera de "talladores de madera y acarreadores de agua". [...]

Pero si bien la teoría de la dependencia colea entre intelectuales de izquierda, ha sido descartada como modelo teórico por un fenómeno importante que no puede explicar, o sea, el desarrollo económico del sudeste asiático en el período de posguerra. El éxito económico asiático, aparte de los beneficios materiales que reportó a los países de Asia, ha tenido el saludable efecto de dejar inermes ideas autodestructoras, como la teoría de la dependencia, que estaban convirtiéndose en obstáculos para el creciemiento al impedir pensar claramente sobre las fuentes del desarrollo económico. Si, como afirmaba la teoría de la dependencia, el subdesarrollo del Tercer Mundo se debía a la participación de países menos desarrollados en el orden capitalista global, ¿cómo podía explicarse el fenomenal crecimiento económico ocurrido en países como Corea del Sur, Taiwan, hong-Kong, Singapur, Malasia y Tailandia? [...] No podía argüirse siquiera que estos países partieron con una ventaja injusta, porque estuvieran dotados de recursos naturales y de capital acumulado en el pasado; a diferencia de los países ricos en petróleo de Oriente Medio o de los ricos en minerales de América Latina, entraron en la carrera sin otra cosa que el capital humano de su población. [...]

Las empresas multinacionales se comportaron como los libros de texto señalaban que debían hacerlo: mientras "explotaban" la mano de obra barata en Asia, proporcionaban a cambio mercados, capital y tecnología y fueron vehículos para la difusión de la tecnología que en definitiva permitió que las economías locales sostuvieran su propio crecimiento. Tal vez esta sea la razón de que un alto funcionario de Singapur dijera que las tres abominaciones que su país no toleraría serían "hippies, muchachos de cabello largo y críticos de las multinacionales".

Francis Fukuyama , El fin de la Historia y el último hombre

Viernes, 25 de Noviembre de 2005 13:47 #. Tema: Información.

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Autor: chihiro

Curioso,como el documental de Norberg no?
Por cierto me extraña q no te hayas unido a la iniciativa de Santiago Navajas y q no hayas puesto el "banner" en tu blog.

Fecha: 25/11/2005 15:26.



Autor: ja

He decidido que yo a Singapur no me voy a trabajar...

Fecha: 25/11/2005 16:37.


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