LAS NUEVAS AVENTURAS DE ASTERIX

No voy a decir que esperara una nueva entrega de Asterix y Obelix como agua de mayo, tras la muerte de Renè Goscinny el nivel de las aventuras cayó en picado, no en vano era el guionista, pero lo de este último ¿libro? rebasa todos los límites. No se trata de que la historia sea simplista, el lenguaje vano y vulgar, que ni tan siquiera te divierta. Es que amenaza con destrozar una de las mejores series de cómics que jamás se hayan escrito - si hablamos de cómic europeo, para mí la Santísima Trinidad es Tintín , El Corto Maltés y Las Aventuras de Astérix y Obélix - con una historieta difícil de clasificar, me voy a permitir desgranar el argumento a ver si así consigo convencer a alguien de que no mancille su colección comprando este engendro -a mí no me vale eso de, sí, la calidad es menor pero sigue siendo un Astérix ¡NO! No es un Astérix, es un plagio absurdo, inane y alevoso-.
Al parecer un buen día a la aldea gala llega un pequeño personaje violeta en una esfera intergaláctica (de ahí que El cielo se nos cae encima) para evitar que otro personaje a mitad de camino entre un grillo y un humano -no han tenido ni siquiera imaginación para diseñar extraterrestres originales- se haga con la pócima mágica. Al violeta lo protegen clones de superman, al grillo...¡ni me acuerdo! una pelea aérea por aquí un poco de poción por acá...y se acabó.
No hay nada más. Qué lejos de La Cizaña -o la envidia y lo peor de los seres humanos-, El Combate de los Jefes -o la lucha por la dignidad perdida-, La Residencia de los Dioses - o la especulación inmobiliaria-. Qué lejos de esas ácidas caractrizaciones de los distintos pueblos europeos: Un detalle que siempre se me quedó grabado de pequeño era el parón que los Bretones hacían en mitad de una guerra para tomar su five o’clock tea; o la alegre hospitalidad de los hispanos que no tenían otra cosa que ofrecer que un poco de fuego y un poco de alegría.
Está bastante claro que el verdadero talento era el malogrado Goscinny, sin negar que el dibujo en sí tiene mucho que ver y que gran parte del atractivo de la serie es un atractivo visual, pero, sin un guión estucturado y, sobre todo, que te cuente algo, no tienes nada. Entonces, ¿que lleva a una persona, que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en la vida, a arrojar basura sobre su propio legado? ¿Por qué esa constante humana en "venderse"? ¿Tan débiles somos? Seguro que la editorial lo ha presionado para que produzca cualquier cosa que ya se encargarán ellos de venderlo pero, ¿dónde está la dignidad? ¿Ni siquiera en las puertas de la muerte? Uderzo ha dicho que es consciente de que no es lo mismo que cuando los cómics los hacían entre dos pero que continúa por divertirse...en fin no merece ni contestación. ¿Algo tan prosaico como el dinero? Espero que no, ¿qué nos queda? ¿Tal vez el miedo al anonimato? Es humano.
No se me malinterprete, esto es sólo una pequeña pataleta fruto de la desilusión pero lo que hicieron treinta años atrás ahí sigue, no ha perdido nada de valor y ya por siempre tendrá su lugar privilegiado en el particular Panteón de la Cultura Popular.




