LOS CIPRESES CREEN EN DIOS
Tocante al Estatuto Catalán... la cosa le pareció menos clara. La explosión de entusiasmo fue tal en la región que Matías le dijo a don Emilio Santos: "¿Qué cree usted que va a pasar?". En Gerona se hubiera dicho que lo que estaba pasando era un huracán. Banderas por todas partes, sardanas lanzando al viento las notas de sus tenoras. Estat Català emitiendo por la radio local parabienes a Barcelona, Lérida y Tarragona; insignias en las solapas, ¡cinturones y calcetines con las cuatro barras de sangre! El notario Noguer hizo un discurso desde el balcón de Liga Catalana, el propio Mosén Alberto dio orden a la imprenta de catecismo de que retiraran los textos castellanos y esperaran el envío inmediato de un catecismo en catalán. "Hay que rezar en el idioma materno", sentenció. Pilar, al enterarse, repuso: "¡Estaría bueno! Yo tendría que rezar en Vascuence". Julio García se dirigió hacia el único establecimiento de música de la localidad, situado en la calle Platería, y compró seis discos de canciones catalanas de Navidad.Matías Alvear no veía claro...Le daba miedo presentarse en Telégrafos. "¿Qué va a pasar?"
- No te echarán del cuerpo -le dijeron apenas entró-. Pero te trasladarán, desde luego. A Madrid, o tal vez a Soria. (..)pero Matías pudo quedarse, no sin antes haber demostrado que conocía al dedillo la gramática catalana. Julio le dijo: "Agradéceselo a los seis discos de canciones navideñas".
José María Gironella




